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12.2.26

los pájaros tristes también saben cantar


El tiempo no sabe volver atrás, pero yo no puedo dejarlo pasar.

Y es que mi mente no es capaz de entender que ese lugar ya no es, no está, no existe. Es un fue, un había sido. Pero yo sigo siendo, respirando, soñando, imaginando, anhelando...
Y es que recuerdo el hormigueo en la punta de los dedos, las palabras brotando a borbotones con el ritmo marcado, siempre con temor, impostoras pero ¡(me) curaban!

[incluso sin ti el vacío nunca dejó de devorarme]

Y es que mi mente vuelve aunque yo no quiera y al final sé que voy a caer, volveré a bailar entre párrafos y espinas, entre nubes y cortinas, entre márgenes y líneas discontinuas. Palabras sueltas pero juntas porque suenan bien, y a veces, sin propósito, consigo que broten desde lo más profundo.

(te esperé porque prefería hacerlo a creer que no volverías nunca más)

Y, enamorada, esperé ocupada, llegando tarde a todas partes. ¿Cómo podría describir mi vida sin ti? Te pensé, leí, escuché música. Quería ser elegida, amada, correspondida.

¡Y al final!

Lejos del ruido, las redes todo vuelve a tener sentido y la llama, oh, la ira en el estómago, la ansiedad en la garganta, el deseo, el dejarse llevar me son tan familiares, costumbres que no se olvidan. Tu tacto, tu huella, tu suave mecer. Todo vuelve, tú más, como el sol caliente sobre mi rostro y espalda tras días incontables de lluvia y cielo triste atemporal.

El tiempo no sabe volver, pero esta desesperación me hizo egoísta, cruel y ahora es un cuchillo.

Y siempre seré, temeré, volveré.

17.5.16

Que no se me note

 Manos • Horacio Quiroz • Pintura, s. XXI
 
Que no se me noten las ganas de llorar a cualquier hora y en cualquier
momento.
Que no se me noten la atracción ni la distracción.
Que no se me note que [en realidad] no tengo ni puta idea de nada.
Que no se me note que estoy perdida aun teniendo el mapa en la mano.
Que no se me noten el orgullo ni la ira ni el odio.
Que no se me note que el pensamiento a contracorriente.
Que no se me note que pierdo el tiempo.
Que no se me note el dolor.
Que no se me note que he tropezado.
Que no se me note lo que me gusta hacer cuando estoy sola.
Que no se me note que he saboreado mi propia sangre.
Que no se me noten mis intentos de autodestrucción y heridas autoinflingidas.
Que no se me note la caída.
Que no se me noten las uñas mordidas por la impaciencia y la ansiedad.
Que no se me noten las virtudes ni las bienaventuras.
Que no se me note mi incapacidad para mantener a las personas cerca.
Que no se me note que estoy sola.
Que no se me note que me siento sola.
Que no se me note la vergüenza del rubor espontáneo por un cumplido.
Que no se me noten las carreras ni la carretera.
Que no se me noten la poesía y el realismo sucio.
Que no se me noten las cicatrices ni las historias.
Que no se me noten los miedos ni los temblores ni las debilidades.
Que no se me noten la familia ni los disturbios asociados a ella.
Que no se me note la falta de experiencia.
Que no se me noten el porno ni el feminismo.
Que no se me note la humanidad.

Que me vean como un irreal e inconstructible unicornio.